Que vas a ponerte eso dónde?!


Está claro que hoy en día las mujeres disponemos de recursos más cómodos y discretos para la menstruación que en el pasado; lo que mucha gente no sabe, es lo perjudiciales que resultan (y no sólo para el medioambiente). La principal preocupación radica en el algodón y el rayón sintético utilizados. En primer lugar, este algodón no orgánico se cultiva utilizando químicos sintéticos (fertilizantes, pesticidas y herbicidas). De hecho, de todos los cultivos que crecen en EEUU, el algodón es el que recibe una mayor cantidad de químicos sintéticos (Loux). Todos estos químicos acechan también en los tejidos que utilizamos, incluyendo el algodón que utilizamos para limpiarnos la cara y los productos de higiene femenina que nos ponemos cada mes. De acuerdo a Loux, los tampones y compresas se fabrican a partir de los restos sobrantes que se encuentran en la yema del algodón. Esta parte contiene altos niveles de químicos sintéticos. De hecho, las cantidades son tan concentradas, que en ciertos estados está prohibido utilizarlos para alimentar al ganado. Por si esto fuera poco, una vez adquirido el algodón, se blanquea con cloro. Este procedimiento deja restos de dioxinas; Por tanto, como resultado del contacto de tu piel con este algodón, estás expuesto a todos estos químicos al mismo tiempo. Las dioxinas son cuestionables en los productos de higiene femenina ya que se cree que producen endometriosis. La endometriosis se produce cuando el tejido uterino se desarrolla fuera del útero; normalmente cerca de la pelvis o el abdomen. Puede ser extremadamente doloroso y en algunos casos, provoca infertilidad. También el uso de rayón sintético es muy cuestionable. Pueden quedar partes de materiales sintéticos dentro del cuerpo de la mujer. Loux sugiere tomar una caja de tampones convencionales y sumergir uno en un vaso de agua, dejando que el algodón y el rayón se expandan absorbiendo el agua. Otro apunte interesante que deja Loux está relacionado con el síndrome del shock tóxico (TSS), que surgió en la década de los setenta, en la misma época en la que las empresas de tampones incorporaron rayón en su fabricación. Sugiere que por tanto que puede existir una relación entre dicho síndrome y el uso del rayón. Aparte de los fertilizantes sintéticos, pesticidas, dioxinas y el rayón sintético, los tampones convencionales utilizan fragancias químicas no identificadas. Mi opinión, basada en lo que he leído, es que estas fragancias son también sintéticas, lo que significa que es más que probable que contengan ftalatos. La solución para evitar todo esto, sería adquirir productos libres de cloros que sean producidos con algodón orgánico y que no contengan materiales como el rayón. Los productos libres de cloro son etiquetados como “T.F.C”*, que significa, “totalmente libre de cloros”*. Los productos para la higiene femenina pueden ser producidos también con otro tipo de materiales naturales; dichos productos son biodegradables, lo que significa que se descomponen en los vertederos con bastante rapidez y sin dejar restos químicos dañinos. Además, si buscas productos ecológicos y no perjudiciales para la salud, Loux sugiere que compruebes la etiqueta, en busca de ingredientes naturales. También aconseja evitar productos que contengan talco.

Artículo original: http://gaeaphilia.wordpress.com/tag/non-organic-cotton/

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